En el diván y en la vida

"Nunca somos más listos que cuando justificamos nuestras resistencias".

Erich Fromm, en el "El arte de escuchar"; citado por Rodrigo Córdoba aquí.

"Aprenderás"

Rodrigo Córdoba publicó en Psicoloetra el poema "Aprenderás", de William Shakespeare (en español). Yo ya conocía el texto, pero no sabía que era de tan ilustre autoría... de hecho, me "suena" diferente a lo que he leído de Shakespeare.

AQUÍ en enlace para leerlo.

Ella escribe

Estas son las palabras de la escritora Beatriz Gutiérrez Müller:
[...] Hablamos de las palabras como significantes, como significados. Su pasado. Su hoy. Las palabras se convierten, entonces, en unidad de sentido, compuestas unas con otras para ser reflejo de una idea, una utopía, el sello que la lengua besa al pronunciarlas. Las vemos en los libros, las escuchamos pronunciadas, las pronunciamos escuchando. En esta casa, amamos las palabras por sobre todas las cosas porque las palabras transforman. No hace falta nada más: decir y escuchar. Cuando hace falta, también callar.
Si digo que las palabras transforman es por su profundidad: significan al mundo mismo. La lengua de los hombres es la de su propia conciencia. Habrá quienes gusten esquivarla, le confieran una alusión distinta, la rebajen o perviertan. Habrá quienes bien la comprendan, la interpreten, la acaricien o la rebalsen con alegría del depósito en que fue vaciada. La lengua de esta casa es la de nuestra propia conciencia. Conciencia libre, llana, simple, trabajadora, incluyente, feliz, transformadora. Es una lengua que, como la bufanda, se va tejiendo con las propias manos. Es lengua-portavoz de un montón de experiencias, maduraciones y para muchos, quimeras del hombre-alma. Es lengua-traducción de un cúmulo de sueños, interpretaciones del mundo o, acaso para unos, fanfarronadas (respetables) del hombre-alma que no silencia su garganta ante lo injusto.
Aquí el ENLACE para leer el texto completo, en ADN Político.

Carta al padre

PAR TRES convocó a la gente a escribir cartas a sus papás. La Biblioteca Digital de Escritores Queretanos recibió 19 trabajos, de entre los cuales, uno fue premiado y dos distinguidos con menciones honoríficas.

Aquí el enlace para leer las tres cartas, en la página de PAR TRES.

Todos somos hijos de alguien

Entre cierres de campañas electorales, y al día siguiente del día del padre, viene a cuento el siguiente pedacito de "El hijo del chiste" (publicado en un número que no recuerdo de Yo no soy un rebelde):

     Es melancólico y asusta cuando sube
     a los estrados a quejarse.
     Es terrible cuando promete ayuda,
     se siente un chingón y toma Bacardí.

     Adora lo adorable
     Venera todos los cultos
     chupa y lame
     cuanto huela a poder.

Aquí el enlace a la página de facebook del fanzine, donde aparece el texto completo (autoría de Kimball).

Dijo un libanés

"Algunos oyen con las orejas, algunos con el estómago, algunos con el bolsillo y algunos no oyen en absoluto".

Gibran Jalil Gibran (según Wikipedia, la transliteración correcta de su nombre, al español, sería: Yibrán Jalil Yibrán)

Paginación inversa

Risto Mejide, según Wikipedia, es un director creativo y un escritor, famoso por su participación en televisión. Lo he visto en BFN con Berto. No tengo intención de leerlo, pero me gusta que su última novela tenga "paginación inversa". Yo también, muchas veces, he calculado cuántas hojas le restan al libro que estoy leyendo.

AQUÍ, su "comparecencia" en el programa.

De lo que se trata

"No se trata de decir el viento, sino de ser atravesado hasta el decir, por el viento". Roger Munier.

Una línea de "Octubre", traducido por Aurelia Álvarez, publicado en Vuelta (1996, 241: 59).

Madre

AQUÍ, el poema de Kimball en la versión digital de la revista del 10 de mayo 2012, de PAR TRES.

Aunque la figura de la madre es recurrente en su obra, sé que le resultó difícil encontrar un poema apropiado para un texto que "celebra a las mamás". Es que no le van bien los días de celebración institucionalizada.

Según Castilla...

"El arte nunca es del dominio público. Cuando lo parece, resulta ser artificio".

Carlos Castilla del Pino; en: Aflorismos. Tomado de Psicoletra, el blog de Rodrigo Córdoba.

¿Cuentan las palabras?

En el espacio de noticias de Ké Huelga, bajo el encabezado "Para salvar el momento presente", aparece un texto de John Berger. Una nota al final de la publicación, aclara:
[...] escrito como saludo a la celebración de la Primera Audiencia General Introductoria del Tribunal Permanente de los Pueblos en Ciudad Juárez, Chihuahua, entre el 27 y el 29 de mayo. Es un fragmento de Bento’s Sketchbook, Pantheon Books, 2012, su libro más reciente.
Copio una parte central del mensaje:
[...] Entonces nos preguntamos: ¿cuentan las palabras?, y alguna vez puede regresarnos una respuesta como ésta: las palabras aquí son como las piedras que les ponen a los prisioneros amarrados antes de ser arrojados a un río.
Analicémoslo: toda profunda manifestación política es un llamado a una justicia ausente, y la acompaña una esperanza de que en el futuro tal justicia quede establecida. Sin embargo, la esperanza no es la razón primera de que se efectúe la manifestación. La gente protesta porque no hacerlo es demasiado humillante, demasiado aplastante, demasiado letal. La gente protesta (monta una barricada, toma las armas, se va a la huelga de hambre, se toma de las manos para gritar o escribe) con el fin de salvar el momento presente, sin importar lo que traiga el futuro. 
Protestar es negarnos a ser reducidos a cero y a que se nos imponga el silencio. Por tanto, en cada momento que alguien hace una protesta, por hacerla, se logra una pequeña victoria. El momento, aunque transcurra como cualquier otro momento, adquiere un cierto carácter indeleble. Se va y sin embargo dejó impresa su huella. Lo principal de una protesta no es que sea un sacrificio efectuado en pos de un futuro alternativo más justo. Lo principal es una redención del presente -algo que parecería no tener consecuencias, es decir, una acción que parece inconsecuente [sin lógica, desconectada del futuro, irrelevante]. El problema es cómo vivir una y otra vez con la supuesta ausencia de consecuencias, con lo inconsecuente.
 AQUÍ el vínculo para leerlo completo.